La Escarlatina

La Escarlatina es una peste de origen bacteriano, causada por la misma bacteria que provoca en los niños la amigdalitis. La escarlatina es una enfermedad infectocontagiosa y constituye una de las formas clínicas de la infección por el estreptococo beta hemolítico del grupo A.

La puerta de entrada del estreptococo, generalmente, es  respiratoria, localizándose en la faringe desde donde invade los tejidos y  ganglios linfáticos regionales. Produce tres tipos de toxinas responsables de  las manifestaciones clínicas de la escarlatina, por lo que  puede padecerse en tres oportunidades. Estas toxinas desencadenan una reacción  de hipersensibilidad responsable del cuadro clínico.

¿Cómo se contagia?

La forma de contagio es de contacto persona a persona, a través de las  secreciones respiratorias.

¿Cómo se manifiesta?

La Escarlatina se distingue por la aparición de una erupción cutánea a menudo luego de la infección faríngea.

Generalmente se presenta en forma brusca, luego de un período de incubación  de uno a seis días, con fiebre, sudación, escalofríos, náuseas y vómitos,  dificultad o dolor al tragar, dolores de cabeza, cansancio y compromiso del  estado general.

La faringe se encuentra congestiva y con múltiples manchas de color y  características variables, acompañadas de afección de los ganglios regionales  (aumentados de tamaño y dolorosos).

Posteriormente, aparecen machas rojizas en la piel, ligeramente  sobreelevadas, que comienzan en el cuello y rápidamente se generalizan al resto  del cuerpo en las siguientes 24 horas. En ocasiones se palpa más de lo que se ve  y su aspecto y textura se compara a piel de gallina de color rojo.

Tratamiento

El estreptococo es sensible a diversos antibióticos, pero  las penicilinas siguen siendo los de elección, excepto en aquellas personas  alérgicas a la misma. Aún cuando el tratamiento se inicie en forma tardía  (noveno día de evolución) puede prevenirse la aparición de complicaciones  serias, como la fiebre reumática.

Es importante respetar y cumplir con la medicación antibiótica indicada ya  que así se evitan complicaciones a futuro como por ejemplo la Fiebre Reumática (afectación cardiaca, de piel, neurológica, etc) o la Glomerulonefritis  Postestreptocóccica (afectación renal) producidas por el  Estreptococo.

 

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